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miércoles, 7 de mayo de 2008

Safo

Safo y Faón (Jacques-Louis David, 1809)

A raíz de la polémica surgida por la denuncia de los habitantes de la isla de Lesbos por la devolución de su gentilicio, utilizado para nombrar a las mujeres homosexuales, o sea, lesbianas, hemos decidido publicar la información del origen de la palabra "Lesbiana". En cualquier caso la palabra no coincide en español que es lesbio o lesbia, respectivamente para hombre y mujer. Pero si en otros idiomas como el inglés o el francés entre otros, por ejemplo en estos dos idiomas se dice lesbian o lesbien, respectivamente.

La palabra Lesbiana procede efectivamente de esta isla griega, su fama procede de ser la patria de la poetisa Safo, que fue una de las primeras que describió el amor apasionado entre dos mujeres, en muchos de sus poemas encontramos amor hacia sus compañeras.

Los datos sobre la poetisa son escasos, de su obra solo se conservan algunos fragmentos de sus poemas y alguno completo. Durante toda su vida, el contenido de sus poemas fue fruto de escándalos y habladurías. Pero gracias a ellos se hizo famosa, desde el siglo V eran recitados en Atenas, la capital cultural de la época y en Roma era alabada por poetas latinos.

Se dedicaba a la enseñanza de jóvenes aristócratas en el Thíasos donde aprendían a recitar y cantar poesía entre otras cosas. A partir de sus poemas, es obvio que se enamoraba de sus alumnas e incluso mantenía relaciones con alguna de ellas.

Fue especialmente admirada por los artistas plásticos del siglo XIX.

A continuación uno de sus poemas lésbicos. Esperamos que os gusten.

EN LA DISTANCIA
De veras, quisiera morirme.
Al despedirse de mí llorando,
me musitó las siguientes palabras:
"Amada Safo, negra suerte la mía.
De verdad que me da mucha
pena tener que dejarte." Y yo le respondí:
"Vete tranquila. Procura no olvidarte de mí,
porque bien sabes que yo siempre estaré a tu lado.
Y si no, quiero recordarte lo que tu olvidas:
cuantas horas felices hemos pasado juntas.
Han sido muchas las coronas de violetas,
de rosas, de flor de azafrán y de ramos de aneldo,
que junto a mí te ceñiste. Han sido muchos los
collares que colgaste de tu delicado cuello, tejidos
de flores fragantes por nuestras manos.
Han sido muchas las veces que derramaste
bálsamo de mirra y un ungüento regio sobre mi cabeza.

La cama de Safo (Charles Gleyre, 1867)